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El packaging como herramienta de comunicación: diseño de envases que seducen, informan y fidelizan

El packaging como herramienta de comunicación

El packaging como herramienta de comunicación: diseño de envases que seducen, informan y fidelizan

El packaging o empaquetado es mucho más que un simple contenedor de un producto. Es una poderosa herramienta de comunicación que puede influir en la percepción, la decisión y la satisfacción del consumidor. Un buen packaging hace que un producto destaque entre la competencia, que transmita su valor y su personalidad, que informe de sus características y beneficios, y que genere una conexión emocional y una fidelidad con el cliente.

El packaging como herramienta de comunicación

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Pero, ¿cómo diseñar un packaging que cumpla con todos estos objetivos? ¿Qué elementos hay que tener en cuenta? ¿Qué ejemplos podemos seguir? En este artículo te damos algunas claves para crear un packaging que seduzca, informe y fidelice a tu público objetivo.

1. Conoce a tu público

El primer paso para diseñar un packaging es conocer a tu público objetivo. Debes saber quién es, qué necesita, qué le gusta, qué le motiva y qué le preocupa. Así podrás adaptar tu diseño a sus preferencias, expectativas y necesidades. Para ello, puedes hacer una investigación de mercado, crear unos perfiles o personas de usuario, o usar herramientas como el mapa de empatía o el customer journey.

2. Define tu propuesta de valor

Debes saber qué hace diferente a tu producto, qué beneficios ofrece, qué problemas resuelve y qué emociones genera. Así podrás comunicar tu mensaje de forma clara, convincente y diferencial. Usa técnicas como el elevator pitch, el storytelling o el slogan para que te sea más fácil.

3. Elige los materiales adecuados

Selecciona los materiales teniendo en cuenta aspectos como la funcionalidad, la estética, la sostenibilidad y el coste. Deben proteger el producto, facilitar su uso y transporte, ser agradables al tacto y a la vista, respetar el medio ambiente y ajustarse al presupuesto. Para ello, se recomienda optar por materiales como el cartón, el plástico, el vidrio o el metal.

4. Crea una forma original

Busca una forma que se adapte al producto, que lo identifique, que lo diferencie y que lo haga atractivo. La forma debe ser coherente con el mensaje, la personalidad y el estilo del producto. Para ello, puedes inspirarte en la naturaleza, en la geometría, en la cultura o en la fantasía.

5. Aplica un color adecuado

Elige un color que refleje el concepto, el tono y la emoción del producto. El color debe ser armonioso, contrastante y legible. El color debe tener en cuenta la psicología del color, las tendencias del mercado y las asociaciones culturales.

6. Usa una tipografía legible

Escoge una tipografía que facilite la lectura, que transmita el carácter y que refuerce el mensaje del producto. La tipografía debe ser clara, simple y jerarquizada. La tipografía debe tener en cuenta el tamaño, el espaciado, el alineamiento y el contraste.

7. Incorpora imágenes

Incluye imágenes que ilustren, que complementen o que sustituyan al texto. Imágenes auténticas, exclusivas de tu marca, relevantes, significativas y memorables, teniendo en cuenta la calidad, la composición, el estilo y el formato.

8. Añade símbolos informativos

Incorpora símbolos que indiquen aspectos como la procedencia, la composición, la caducidad, el modo de uso o el reciclaje del producto. Los símbolos deben ser universales, reconocibles y comprensibles. Además de tener en cuenta la normativa, la ubicación y el tamaño.

9. Cuida los detalles

Presta atención a aspectos como el acabado, el cierre, el tacto o el olor del packaging. Los detalles deben ser coherentes, sorprendentes y agradables, y tener en cuenta la experiencia, la sensación y la percepción del usuario.

10. Prueba y evalúa

Testea tu diseño con usuarios reales, observa sus reacciones, recoge sus opiniones y mide los resultados. Comprueba si tu packaging cumple con los objetivos, si funciona correctamente y si genera el impacto deseado. Para ello, puedes usar métodos como el focus group, el test A/B o el eye tracking.

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