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Evolución del Servicio de Ayuda a Domicilio

Evolución del Servicio de Ayuda a Domicilio

Consultoría sector sociosanitario

El Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD) es una prestación social que consiste en proporcionar a las personas que lo necesitan, por razones de edad, enfermedad o discapacidad, una serie de atenciones personales, domésticas y sociales en su propio domicilio, con el fin de favorecer su autonomía, su calidad de vida y su permanencia en su entorno habitual.

El SAD es uno de los servicios más demandados y valorados por las personas mayores y sus familias, ya que les permite recibir una atención personalizada, flexible y cercana, adaptada a sus necesidades y preferencias. El SAD también contribuye a aliviar la carga de los cuidadores familiares, que en muchos casos asumen la responsabilidad principal del cuidado de las personas mayores dependientes.

Se trata de un servicio público que se gestiona desde el ámbito local, con la participación de las administraciones públicas, las entidades sociales y las empresas privadas. Se financia con fondos públicos y con la aportación económica de las personas usuarias, según su nivel de renta. Se regula por la normativa estatal y autonómica, así como por los convenios colectivos del sector. Es un servicio dinámico que ha experimentado una evolución significativa en los últimos años, tanto en el número de personas atendidas como en el tipo y la calidad de las prestaciones ofrecidas. Además, ha tenido que adaptarse a los cambios sociales, económicos y normativos que han afectado al sector sociosanitario, especialmente tras la crisis sanitaria provocada por la pandemia del COVID-19.

Aplicaciones de la Evolución del Servicio de Ayuda a Domicilio

La Evolución del Servicio de Ayuda a Domicilio tiene implicaciones para los operadores, los usuarios, los cuidadores y los reguladores del sector. A continuación, se presentan algunas aplicaciones prácticas de este concepto:

  • El aumento del número de personas atendidas: se refiere al incremento del número de personas que reciben el SAD en su domicilio, debido al aumento de la esperanza de vida, al envejecimiento de la población y a la mayor concienciación sobre el derecho a la atención a la dependencia. Según el último informe del IMSERSO, en 2023 había en España 1.363.853 personas beneficiarias del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD), lo que supone un aumento del 7,9% respecto al año anterior. De ellas, 414.000 recibían el SAD como prestación principal o complementaria, lo que supone un aumento del 9% respecto al año anterior.
  • La mejora del tipo y la calidad de las prestaciones ofrecidas: se refiere a la ampliación y diversificación de las actividades que se realizan en el SAD, así como al incremento de los estándares de calidad y seguridad en su prestación. Según el último informe del CSIC, el SAD incluye tres tipos de prestaciones: las personales (como el aseo, el vestido o la alimentación), las domésticas (como la limpieza, la compra o la cocina) y las sociales (como el acompañamiento, la animación o la gestión). Según el último informe del INE, el SAD tiene una intensidad media de 9 horas semanales por persona usuaria. Según el último informe del Observatorio Sectorial DBK, el SAD tiene una satisfacción media del 85% entre las personas usuarias.
  • La adaptación a los nuevos retos y exigencias del sector: se refiere a la capacidad de respuesta y anticipación del SAD ante los cambios y desafíos que plantea el entorno social, económico y normativo del sector sociosanitario. Algunos retos son: garantizar la sostenibilidad financiera del sistema ante el aumento de la demanda y el coste; mejorar la coordinación entre los diferentes niveles administrativos y agentes implicados; profesionalizar y formar al personal que presta el servicio; incorporar las nuevas tecnologías y tendencias sociales al servicio; o proteger la salud y la seguridad de las personas usuarias y del personal ante situaciones de emergencia sanitaria.

 

Recomendaciones para mejorar el Servicio de Ayuda a Domicilio

Teniendo en cuenta los datos anteriores y las tendencias del sector, se pueden hacer las siguientes recomendaciones para mejorar el Servicio de Ayuda a Domicilio:

  • Incrementar la financiación pública del servicio: se trata de aumentar la aportación económica de las administraciones públicas al SAD, para garantizar su viabilidad, suficiencia y equidad. Actualmente, el SAD se financia con fondos estatales, autonómicos y locales, así como con la aportación de las personas usuarias. Sin embargo, el SAD tiene un déficit de financiación que impide cubrir las necesidades reales de las personas dependientes y sus cuidadores. Algunas propuestas para incrementar la financiación pública son: aumentar el nivel mínimo de protección garantizado por el Estado; revisar el reparto de los fondos entre las Comunidades Autónomas según criterios objetivos y transparentes; o crear un impuesto finalista destinado a financiar el SAD.
  • Potenciar la calidad y la equidad del servicio: se trata de garantizar que las personas que reciben el SAD reciban una atención adecuada a sus necesidades, preferencias y derechos, independientemente de su lugar de residencia, su nivel de renta o su grado de dependencia. Para ello, es necesario establecer unos criterios comunes y homogéneos para valorar y atender a las personas dependientes, así como para supervisar y evaluar la calidad del servicio. Algunas propuestas para potenciar la calidad y la equidad del servicio son: unificar los baremos y los procedimientos de valoración de la dependencia; ampliar y diversificar la oferta de prestaciones según el perfil de la persona usuaria; reforzar el control y la inspección de los centros y entidades que prestan el servicio; o impulsar la atención domiciliaria y comunitaria.
  • Fomentar la participación social de las personas dependientes: se trata de promover la integración social y la ciudadanía activa de las personas dependientes, respetando su dignidad, su autonomía y su diversidad. Para ello, es necesario eliminar las barreras físicas, sociales o culturales que dificultan el acceso y el disfrute de las personas dependientes a los recursos y servicios públicos, así como favorecer su implicación y su voz en las decisiones que les afectan. Algunas propuestas para fomentar la participación social de las personas dependientes son: garantizar la accesibilidad universal a los espacios públicos y privados; impulsar el ocio inclusivo y la cultura accesible para las personas dependientes; crear consejos o plataformas de participación ciudadana de las personas dependientes o sus representantes; o sensibilizar a la sociedad sobre el valor y el respeto a las personas dependientes.

EVOLUCIÓN DEL SERVICIO DE AYUDA A DOMICILIO